El día 30 de noviembre del pasado año 2007, Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha regalado a
Ha comenzado un nuevo año. Esto no deja de ser una ficción que hacemos los hombres para jalonar la vida de lo que llamamos años, meses, días, horas, minutos en una sucesión continua de despertares mañaneros – muchas veces antes de que el sol alumbre –, urgencias y premuras para llegar al trabajo, compartir afanes e ilusiones, recibir el golpetazo de lo contradictorio, anocheceres y descanso y… seguir, seguir.
¡Hay que ver la que se ha armado porque millón y medio – más o menos – de cristianos se han reunido en Madrid para afirmar pacíficamente los derechos naturales de la familia! Con todo el derecho democrático que
Hay que repetir conceptos ya dichos en este recuadro de “Guadix a Mano”. Pero vale la pena repetirlos para afirmar nuestros criterios.
La misericordia “es lo propio de Dios” afirmaba Sto. Tomás de Aquino. Y si es valiosa la misericordia cuando se está presente ante el dolor o sufrimiento físico, cuánto más valiosa cuando estamos ante el dolor moral.
En el Evangelio aparece como una constante la misericordia de Jesús para con los pecadores: los recibe, los atiende, se deja invitar por ellos, los perdona. ¿Te acuerdas de la narración de un tal Zaqueo, jefe de publicanos, pequeño de estatura que busca a Jesús, y que para verlo se encarama a un sicómoro sin importarle que pudiera parecer ridícula su actitud…? Y Jesús que pasa por debajo, le mira y dice: “Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu casa”. Y los fariseos “murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador” Zaqueo, tocado en su interior por la mirada de Jesús, confiesa que dará la mitad de sus bienes a los pobres y “si he defraudado en algo, doy cuatro veces más” Y Jesús dijo a Zaqueo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Luc. 19, 1-10)
En otra ocasión, unos buenos amigos de un pobre paralítico lo llevan a Jesús. Con audacia, rompen el techo de la casa y, dejando caer la camilla, lo ponen ante Él. “Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados quedan perdonados. Entonces los escribas y fariseos empezaron a pensar: ¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?. El Señor no rechazó estas palabras sino que se sirvió de ellas para mostrarles que Él tiene ese poder precisamente porque es Dios. Y les dice: “¿Qué es más fácil, decir: tus pecados quedan perdonados, o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - dijo al paralítico – yo te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y al instante se levantó en presencia de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa glorificando a Dios.” (Luc.5, 18-27)
José Luís de los Reyes c/Niños Cantores, 7, 3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com
En tres articulitos anteriores hemos expuesto cómo la sagrada Escritura nos afirma que Jesús, el hijo de María de Nazaret era no sólo un hombre muy bueno, muy amable, muy comprensivo, sino que era el mismo Dios eterno encarnado.
Santo Tomás de Aquino afirma que “la misericordia es lo propio de Dios”. Y esta misericordia, abrir el corazón a las miserias de los demás, se manifiesta plenamente en Jesucristo cuantas veces se encuentra con el sufrimiento. Los evangelistas nos señalan estos sentimientos de Jesús cuando se encuentra con la miseria, la desgracia o el sufrimiento. Los ejemplos son múltiples. Por ello, selecciono algunos para que busques la referencia y leas tranquilamente la narración completa en el Evangelio.
En una ocasión, “reunida de nuevo una gran muchedumbre que no tenían qué comer, llamando a sus discípulos les dice: Siento profunda compasión por la muchedumbre…” (Mc. 8, 1-2) Y se produjo la segunda multiplicación de panes y peces. Y al leproso que le pide su curación: “…lleno de compasión, extendió la mano, le tocó y le dijo: Quiero, queda limpio. Y al momento desapareció de él la lepra y quedó limpio” (Mc. 1,41 Se conmueve su corazón ante el dolor: resucita al hijo de la viuda de Naín ( Luc.7,11-17), da la vista al ciego de nacimiento (Jo. 9, 1-41), perdona a la mujer adúltera (Jo. 8, 1-11)….Y tantas otras cosas más. “La misericordia es lo propio de Dios”
Juan Pablo II, en su encíclica “Dives in misericordia” (Rico en misericordia) escribe:”Jesús, sobre todo con su estilo de vida y con sus acciones, ha demostrado cómo en el mundo en que vivimos está presente el amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que forma su humanidad. Este amor se hace notar particularmente en el contacto con el sufrimiento, la injusticia, la pobreza (…) que de distintos modos manifiestan la limitación y la fragilidad, física o moral, del hombre”
José Luis de los Reyes - c/Niños Cantores, 7, 3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com
Un hombre, radioaficionado, captó un día una curiosa conversación acerca de “1.000 canicas”. Intrigado, siguió a la escucha y oyó: “Bueno, Tomás, de veras que parece que estás muy ocupado con tu trabajo. Estoy seguro de que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven sacrifique por su trabajo muchos ratos con su familia. Leer más »
En breves fechas conmemoramos gozosos que el mismo Dios nació para nosotros en Belén, de María, la elegida de Dios. Nace Jesús, hombre verdadero, quien es, al mismo tiempo, DIOS VERDADERO. Nace el Hijo Unigénito de Dios y el hijo de María, el Enmanuel, “Dios con nosotros”.
“Un hombre que viajaba por interminables carreteras paró su camión junto a un bar concurrido por otros conductores. Mientras esperaba que le sirvieran algo que le refrescara para continuar su camino, un muchacho del bar trabajaba afanoso frente a él, encorvado, al otro lado del mostrador. “¿Mucho trabajo?”, le dijo sonriendo el viajero. El muchacho levantó la cabeza y devolvió la sonrisa. Cuando meses más tarde el conductor pasó de nuevo por aquel lugar, el muchacho del mostrador le reconoció, como se reconoce una antigua amistad. Y es que la gente – entre la que nos encontramos – tiene una vieja sed de sonrisas, una gran necesidad de que alguien le contagie un poco de alegría, de aprecio… A nustra puerta encontramos cada jornada una serie de personas con las que convivimos, trabajamos, que esperan esa breve muestra acogedora.
Es una virtud esencial para no “chaquetear” en ninguna de las obligaciones que tenemos: familiares, de trabajo, de amistad, de orientación política o social, de religión.
A los primeros cristianos se les designaba frecuentemente con el apelativo de fieles: “A los santos y fieles que están en Éfeso (Ef. 1,1); “… y quedaron atónitos los fieles que habían acompañado a Pedro” (Hechos 6,15); “No unciros el mismo yugo con los infieles. Porque ¿qué tiene que ver la justicia con la iniquidad? (…) ¿o que parte tiene el creyente con el infiel?” (2 Cor. 6,14-15) Fieles entonces, en momentos de grandes dificultades y persecuciones por el empuje de un ambiente pagano que trataba de impedir la claridad de la verdad del Evangelio que traían los cristianos.
Segundo domingo de noviembre. Hoy, todos los accitanos, los que vivimos en Guadix y los residentes en otros lugares, tenemos una hermosa y añorada cita. Cita anual con nuestra Madre