En breves fechas conmemoramos gozosos que el mismo Dios nació para nosotros en Belén, de María, la elegida de Dios. Nace Jesús, hombre verdadero, quien es, al mismo tiempo, DIOS VERDADERO. Nace el Hijo Unigénito de Dios y el hijo de María, el Enmanuel, “Dios con nosotros”.
Este misterio lo explica san Pablo, quien afirma de una forma explícita y solemne la divinidad de Jesucristo, cuando escribe a los cristianos de Roma. Les habla de los israelitas, sus hermanos, consanguíneos según la carne, de quienes es la adopción de hijos y la gloria y
Ha empleado san Pablo una solemne doxología, nombre con el que se denomina en la liturgia “un canto de alabanza o glorificación a Dios”, con el que ensalzaba a Yhawéh, Así:
Salmo 41,14 - “¡Bendito sea Yahwéh, Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén”
Salmo 72, 18-19 – “Sea bendito el nombre de Yhawéh, Dios de Israel, el único que hace maravillas. Y bendito sea por siempre su glorioso nombre, y llénese de su gloria toda la tierra. Amén. Amén.”
Salmo 106, 48 – “Bendito sea Yhawéh, Dios de Israel, de eternidades en eternidades, y diga todo el pueblo: ¡Amén! ¡ Aleluya!”
¡Y nosotros, gozosos, adoramos y festejamos al Hijo de Dios!
José Luís de los Reyes – c/Niños Cantores, 7, 3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com