Familias, Feliz año 2008 … y 1000 canicas

Un hombre, radioaficionado, captó un día una curiosa conversación acerca de “1.000 canicas”. Intrigado, siguió a la escucha y oyó: “Bueno, Tomás, de veras que parece que estás muy ocupado con tu trabajo. Estoy seguro de que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven sacrifique por su trabajo muchos ratos con su familia.

Y, sobre todo, qué triste que te perdieras la representación teatral de tu hija”. Y continuó: “Tomás, déjame decirte algo que me ha ayudado a saber a qué cosas hay que darle importancia en la vida”. Entonces comenzó a explicar su teoría sobre unas “1.000 canicas”. “Verás, Tomás. Un día me puse a pensar: la persona vive un promedio de 75 años. Entonces, multipliqué 75 por 52 y obtuve 3.900, que es el número de sábados que en promedio la persona puede tener en toda su vida. Yo  entonces tenía 55 años, y pensé que, si llegaba a los 75, sólo me quedarían unos 1.000 sábados más que disfrutar. Así es que me fui a una tienda y compré 1.000 canicas. Las llevé a casa y las puse dentro de un tarro de cristal. Cada sábado, a partir de entonces, he tomado una canica y la he apartado. Descubrí que, al observar cómo disminuían las canicas, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra para llevarte a ajustar tus prioridades. Hoy saqué la última. Si vivo hasta el próximo sábado, se me habrá dado un poquito tiempo adicional y lo disfrutaré mejor. Espero que puedas estar más tiempo con tu familia. Adiós, cambio y fuera, ¡buenos días!”.

            Esa mañana había planeado trabajar en arreglar una antena y luego iba a reunirme con los socios de la peña deportiva, pero cambié de idea. En vez de aquello, subí las escaleras y desperté a mi esposa con un beso. “Vamos, querida, te quiero llevar a ti y a los muchachos a desayunar fuera”. “¿Qué mosca te picó?”, preguntó ella sonriendo. “Oh, nada; es que no hemos pasado un sábado juntos con los muchachos en mucho tiempo. Ah, y quiero que pasemos a la tienda de juguetes. Necesito comprar algunas canicas.

 

José Luis de los Reyes   c/Niños Cantores, 7, 3º y joseluis.delosreyes@gmail.com

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