La misericordia “es lo propio de Dios” afirmaba Sto. Tomás de Aquino. Y si es valiosa la misericordia cuando se está presente ante el dolor o sufrimiento físico, cuánto más valiosa cuando estamos ante el dolor moral.
En el Evangelio aparece como una constante la misericordia de Jesús para con los pecadores: los recibe, los atiende, se deja invitar por ellos, los perdona. ¿Te acuerdas de la narración de un tal Zaqueo, jefe de publicanos, pequeño de estatura que busca a Jesús, y que para verlo se encarama a un sicómoro sin importarle que pudiera parecer ridícula su actitud…? Y Jesús que pasa por debajo, le mira y dice: “Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu casa”. Y los fariseos “murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador” Zaqueo, tocado en su interior por la mirada de Jesús, confiesa que dará la mitad de sus bienes a los pobres y “si he defraudado en algo, doy cuatro veces más” Y Jesús dijo a Zaqueo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Luc. 19, 1-10)
En otra ocasión, unos buenos amigos de un pobre paralítico lo llevan a Jesús. Con audacia, rompen el techo de la casa y, dejando caer la camilla, lo ponen ante Él. “Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados quedan perdonados. Entonces los escribas y fariseos empezaron a pensar: ¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?. El Señor no rechazó estas palabras sino que se sirvió de ellas para mostrarles que Él tiene ese poder precisamente porque es Dios. Y les dice: “¿Qué es más fácil, decir: tus pecados quedan perdonados, o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - dijo al paralítico – yo te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y al instante se levantó en presencia de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa glorificando a Dios.” (Luc.5, 18-27)
José Luís de los Reyes c/Niños Cantores, 7, 3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com