Ha comenzado un nuevo año. Esto no deja de ser una ficción que hacemos los hombres para jalonar la vida de lo que llamamos años, meses, días, horas, minutos en una sucesión continua de despertares mañaneros – muchas veces antes de que el sol alumbre –, urgencias y premuras para llegar al trabajo, compartir afanes e ilusiones, recibir el golpetazo de lo contradictorio, anocheceres y descanso y… seguir, seguir.
Sin embargo, el tiempo no existe. Es una ficción que nos ayuda a situarnos en la vida. Nacimos y cubrimos una etapa más o menos larga, que vamos llenando de risas y llantos, de esfuerzos y descansos, de amores y de ideales compartidos, de logros y éxitos por nuestro trabajo, de hijos y lazos familiares…mientras avanzamos hacia el encuentro con otra Vida. Hemos nacido para el Cielo. Todo en nuestra vida es pura gracia de Dios. Y esta realidad, debe moverme a la gratitud. ¿Acaso he pensado que mi vida podría importarle tanto a Dios? Lo lógico es no parar de dar gracias a Dios.
Si a cualquiera que me hace un favor le doy las gracias y al que me presta un servicio – aunque sea en razón de su oficio – se lo agradezco ¿por qué no a Dios? Por ello, mis amigos, os invito a que demos gracias a Dios por el año 2007.
Y corresponder. En este tiempo de familiar, piensa, marido, en tu esposa, en su generosidad, en su lealtad, su sacrificio escondido y tantos detalles. Gracias. Piensa tú, mujer, en cómo tu esposo te ha elegido para madre de sus hijos. Gracias. Pensad vosotros, hijos, en la generosidad de vuestros padres para abriros la fuente de la vida, y los numerosos sacrificios y renuncias que han hecho para que seáis lo que sois. Gracias.
Me contaba un amigo que “un buen pediatra, además de tener como clientes a sus ocho hijos y de tener una bella mujer, había enseñado a los niños que, en ocasiones, al bendecir la mesa aplaudieran a la madre”. ¿No es bonito? ¡Que gran ejemplo!
José Luis de los Reyes c/Niños Cantores, 7,3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com