El día 30 de noviembre del pasado año 2007, Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha regalado a
Es muy conveniente que conozcamos su preciosa lectura y la meditemos, pues dará luz clara a las diversas vicisitudes en las que cada uno, por las razones que sean, se encuentre. En definitiva, nos hace mirar a nuestro destino final que es el cielo. ¡Vale la pena luchar por él!
A propósito de lo anterior, os ofrezco un soneto recibido de José Escalona, un buen amigo, sacerdote, ya mayor, y que puede servir como colofón de la encíclica.
Gozamos del otoño de la vida,
del encanto dorado de los años,
de un bello atardecer, con los quebrantos
que esmaltan de dolor la edad vivida.
Ya las frentes blanquean fenecidas,
el árbol vigoroso ya se encorva,
el paso es más suave; ya se dora
de nieve la cabeza encanecida.
Pero brilla en los pechos la esperanza:
tras el paso callado de la muerte
florece luminosa primavera,
un nuevo azul asoma en lontananza,
feliz eternidad se entreabre alegre
en los brazos de Dios que nos espera.
José Luis de los Reyes – c/Niños Cantores 7, 3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com