Felicidad

- Oiga, ¿aquí venden felicidad? ¿Cómo puedo hacerme de un poco de felicidad? ¿Qué me aconseja para conseguirla?…

No hay que hacer muchas cavilaciones para encontrar las respuestas que dan muchos, la mayoría, a estas preguntas.

- Nada, hombre, ¿dices que quieres ser feliz…? Pues atiende lo que dicen y practican tantos, y ahí tienes una buena oferta: “botellón”, sexo fácil y al alcance la mano, tener uno, dos, tres o más aparatos (teléfono móvil, M-tres, cámara fotográfica digital, ordenador portátil…), y además, el coche o la moto, o la bici o hasta el patín. Y la droga: te pegas un “chute” o tomas “una raya” y, si no tienes dinero, pues lo robas, o vendes droga “camelleando”… ¡Vaya, todo fácil!

Bueno, ya tienes la receta. La pone más o menos en práctica y después, ¡felicidad!… ¿Felicidad? ¡qué va!: Tristeza, desencanto, agobios de conciencia, embarazos no deseados, enfrentamientos familiares, pérdida de la alegría y de la serenidad, hundimiento moral, despecho rabioso para los que tal te aconsejaron… ¿Y ésta es la felicidad que tú me proponías, dirás entonces…?

Hubo un profeta que, siete siglos antes de venir Jesucristo a la tierra, se lamentaba de que la “humanidad caminaba en tinieblas, habitaban en tierras de sombras”, había miedo, tristeza, pero anunciaba la solución de tanto terror: “el pueblo vio una luz grande… una luz les brilló. Y acreciste la alegría, aumentaste el gozo”. Anunciaba el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Y con Él, la alegría: “Vengo a daros una grandísima alegría (…) Hoy os ha nacido en la ciudad de David el Salvador, el Cristo, el Señor” – anuncia el ángel a los pastores la noche de Belén. Como sol radiante apenas amanecido, trae Jesús el resplandor de la verdad al mundo, y una claridad a las inteligencias que no quieren permanecer más en la oscuridad de la ignorancia y del error. ¿Quieres, de verdad, encontrar la felicidad, ser feliz…? Busca y acepta a Jesús..

Responde

Nota: El moderador de comentarios está activado. No necesita reescribir su comentario.