HAY QUE ECHAR LAS PENAS EN LA MOCHILA…

En los años cuarenta vi una película de la que no recuerdo ni el título, ni los nombres de los actores. Sólo algo que me impresionó y que me ha servido en la vida. Era tiempo de guerra. En el Pacífico, miles de soldados americanos reciben la visita de una “estrella” entonces muy célebre que va a levantarles la moral. Mientras se contonea entre ellos cantando, le llevan un mensaje que la deja triste, muy triste, pero se rehace, ya que ha venido a dar alegría no tristeza. Y entonces sigue la canción: “Hay que echar las penas en la mochila y seguir cantando a la vida…” Ella lo estaba haciendo en aquel momento trabajosamente pero con reciedumbre, ya que le habían comunicado la muerte en servicio de su marido. Como en la canción coge la fatal noticia y “la echa en la mochila”, que lleva a la espalda.: a la espalda, para no verla.

Traigo este recuerdo por el tiempo que vamos a vivir, la Cuaresma, que nos invita a ser recios de espíritu, a no ser dengues, a tener la fortaleza de afrontar la vida con valor, a no quejarnos ni lagrimear, a “sonreír aunque llore en el alma”. Es un tiempo de penitencia, de mortificación, de exigirnos, de fregar el alma, de renunciar a lo malo…Lo que hay que hacer, se hace; lo que hay que sufrir, se sufre, y… adelante!

Delante van Jesús y también su Madre, María, a quienes vamos a honrar con nuestros cultos en estos días. Para considerar: En EE.UU. la pena de muerte no puede durar más de 15 segundos. Jesús pasa tres horas expirando en la Cruz. Y María, su Madre, al pié, uniendo su dolor al dolor del Hijo. Si de veras les queremos, hemos de imitarles. Ese es el verdadero culto que les podemos ofrecer. Y los Pasos, y las Estaciones de penitencia, también, pero vamos a ser “penitentes” con nuestra personal penitencia. Y, con buena cara, “echando las penas en la mochila…”

José Luís de los Reyes c/Niños Cantores, 7, 3º B y joseluis.delosreyes@gmail.com

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